Entre los minerales el café es rico en potasio, uno de los elementos que favorece las contracciones musculares. Contiene también calcio indispensable para los huesos y dientes, magnesio que juega un papel importante en el equilibrio nervioso, cromo y manganeso que actúan sobre el mecanismo de los carbohidratos y la actividad enzimática celular.
Contiene vitamina E que actúa sobre la conformación de los tejidos, la piel y el sistema nervioso.
El Efecto Protector del Café
Últimos estudios han puesto al descubierto el significativo aporte del café a nuestra salud. Se ha confirmado una relación entre el aumento del consumo de café y la disminución del riesgo de contraer diabetes e, incluso, de daño hepático.
Más de una decena de estudios (epidemiológicos de tipo prospectivo realizados en distintos países y continentes) establecieron una clara tendencia entre el consumo de cantidades crecientes de café y la disminución del riesgo de diabetes de tipo 2.
Estos resultados no se observan en otras infusiones como el té. Además, los antioxidantes del café se contraponen a los efectos agudos de la cafeína, lo cual podría explicar la diferencia entre los efectos causados por el consumo de cafeína, café cafeinado y café descafeinado sobre la tolerancia a la glucosa.
También se ha encontrado esta relación entre el café y la menor posibilidad de daño hepático. El análisis estadístico, entre cirrosis alcohólica y consumo de café, según número de tazas al día, mostró una relación inversa y, por lo tanto, las conclusiones apuntan a que el café contendría algún componente que protege contra la cirrosis.
En Noruega un seguimiento sobre 510.306 sujetos durante 17 años lo confirmó: quienes consumían al menos dos tazas de café diaria, presentaban un 40% de menor riesgo de muerte por cirrosis hepática, incluida cirrosis alcohólica.
Incluso los rigurosos japoneses han investigado el tema. Los resultados de los análisis estadísticos, mostraron que los sujetos que consumían café diariamente tenían un menor riesgo de carcinoma hepático (214,6/100.000) que aquellos que casi nunca bebían café (547,2/100.000).
Los evidentes beneficios de esta bebida son atribuibles a que su consumo elevaría la actividad antioxidante.
Últimos estudios han puesto al descubierto el significativo aporte del café a nuestra salud. Se ha confirmado una relación entre el aumento del consumo de café y la disminución del riesgo de contraer diabetes e, incluso, de daño hepático.
Más de una decena de estudios (epidemiológicos de tipo prospectivo realizados en distintos países y continentes) establecieron una clara tendencia entre el consumo de cantidades crecientes de café y la disminución del riesgo de diabetes de tipo 2.
Estos resultados no se observan en otras infusiones como el té. Además, los antioxidantes del café se contraponen a los efectos agudos de la cafeína, lo cual podría explicar la diferencia entre los efectos causados por el consumo de cafeína, café cafeinado y café descafeinado sobre la tolerancia a la glucosa.
También se ha encontrado esta relación entre el café y la menor posibilidad de daño hepático. El análisis estadístico, entre cirrosis alcohólica y consumo de café, según número de tazas al día, mostró una relación inversa y, por lo tanto, las conclusiones apuntan a que el café contendría algún componente que protege contra la cirrosis.
En Noruega un seguimiento sobre 510.306 sujetos durante 17 años lo confirmó: quienes consumían al menos dos tazas de café diaria, presentaban un 40% de menor riesgo de muerte por cirrosis hepática, incluida cirrosis alcohólica.
Incluso los rigurosos japoneses han investigado el tema. Los resultados de los análisis estadísticos, mostraron que los sujetos que consumían café diariamente tenían un menor riesgo de carcinoma hepático (214,6/100.000) que aquellos que casi nunca bebían café (547,2/100.000).
Los evidentes beneficios de esta bebida son atribuibles a que su consumo elevaría la actividad antioxidante.




